
Lo marcó con la camiseta de Argentinos Juniors, en un misto de 1980. «Me tiraban patadas voladoras», grabó el Diez.
Diego Armando Maradona convierte 346 goles en 680 partidos jugados a lo largo de sus más de 20 años como futbolista profesional: de tiro libre, memorable apiladas como contra Inglaterra en México 1986, uno muy recordado dejando sentado en el piso a un genio del arco como Fillol en un Superclásico, de volea, de zurda , derecha, cabeza y hasta con la mano. Los hizo de todos los colores.
sin embargo, hay uno que no tiene nada qu’envidiarle a esos tantos icónicos de la carrera del Diez y al que recién ahora, a más de 25 años de su retiro con la camiseta de Boca Juniors, se mejorará acceder con buena calidad de imagen. Fue con la camiseta de juveniles argentinos en un amistoso y por eso no figura en los registros oficiales. Un buen gol maradoniano.
Ocurrió el 19 de febrero de 1980. Tenía 19 años y todo el mundo ya hablaba de él. Venía de consagrar se campeón juvenil con la selección argentina el año anterior, siendo elegido como el mejor jugador del torneo contestado en Japón, y fue goleador del fútbol argentino en tres diferentes campeonatos locales con Argentinos. Lo lograría dos veces más, para así sellar un registro que mantiene en soledad hasta el día de hoy.
El Bicho de la Paternal se prepara para el Torneo Metropolitano y se fue de gira a colombia. Es que debe generar ingresos para poder mantener en su plantel a Diego, la gran figura a la que le llegaban ofertas de todos lados. Y en uno de esos encuentros en tierras cafeterias enfrentaron al Deportivo Pereira, con un Maradona genial que marcó un gol de esos que solo él sabía hacer.
«Fue desde la mitad de la cancha. Me tiraban de todo, patadas voladoras…y claro, cuando me tiraban yo iba pinchando la pelota e iban quedando en el piso. todos tirados en fila», grabado posteriormente en diálogo con el periódico Pablo González en Sin Cassette, programa de Tyc Sports.
Aunque siempre se habló de esa jugada y los allí presentes la recuerdan con gran nostalgia, no habían registros fílmicos hasta que en 2013 parecía un video en blanco y negro de muy mala calidad. El relato de Edgar Perea era lo único que permitía oír lo que sucedía. Ahora, un brillante trabajo de restauración ya ver a color aquellas imágenes con mayor nitidez.
«Parecía una locura pensar en colorear y restaurar casi 900 fotogramas manualmente, pero con paciencia y constancia fue tomando forma. Y todavia no esta terminado. Agradecimiento para Luis Fernando Castro, hincha del Deportivo Pereira, que nos ayudó a confirmar algunos colores», tuiteó Damián Emilio Carrillouno de los restauradores.
Así, los amantes del fútbol pueden conocer el que Diego definió como su mejor gol, incluso por encima del «gol del siglo» a Inglaterra, aunque allí parece haber exagerado un poco. Por escenario, rival y ejecución, el que se convirtió en el estadio Azteca aquel 22 de junio de 1986 es insuperable.
«Yo no tenía que jugar, pero jugué porque sino no nos pagaban y los muchachos no cobraban. Me habían pisado el dedo gordo y lo tenían negro. Me infiltró el doctor Madero, pero no me hizo nada. No porque el doctor Madero fuera malo, sino porque no estaba para infiltrarse. Era un desastre», registró sobre la antesala de aquel encuentro que finalizó 4-4.
