Por unos minutos, un día después de que Mauricio Macri anunciara que no será candidato este año, el ex mandatario y principales rivales por el candidato presidencial del PRO Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, comparando la mesa con el escenario de fondo de la Fundación Libertad. Fue en una cena en la que los tres coincidieron en esta foto que de algún modo problemático como la señal de largada de esa etapa decisiva de esa disputa.
En lo anterior vivían encontrados en la planta baja del complejo Goldencenter de Parque Norte. En el cóctel de recepción, encontrará las directivas de todos los sectores del PRO. Los larretistas Diego Santilli, Fernando Straface y Waldo Wolff con Hernán Lombardi, Néstor Grindetti, Federico Angelini, Laura Alonso y Paula Bertol, en la línea de Bullrich. También los macristas Fernando De Andreis y Hernán Iglesias Illia con Cristian Ritondo, del lado de María Eugenia Vidal.
Macri y Rodríguez Larreta se ubicaron primero en la mesa principal, compartida con los ex presidentes Sebastián Piñera (Chile), Felipe Calderón (México) y Jorge Quiroga (Bolivia). También la vice uruguaya Beatriz Argimón. En un momento, ambos referentes del PRO se pusieron de pie para saludar a Mirtha Legrand. Bullrich llegó más tarde, sobre el filo del inicio de los paneles.
“Tenemos la responsabilidad de encarar el camino de la transformación, el cambio y el orden. Vamos a discutir ideas, metodologías, carácter, coraje”, apuntó Bullrich a la disputa interna. “Quién es capaz de ponerles límites a los que nos traban en el gobierno”, profundizó esa línea discursiva.
Cuando el titular del PRO se sumó a la mesa, a los pocos minutos Rodríguez Larreta partó hacia un canal de televisión para dar una entrevista. Entre los asistentes el tema preponderante era el anuncio de Macri. Del lado del jefe de Gobién también adelantaban cómo prepararse para el pulsado que se acelerará en los próximos días. “Mauricio inauguró esta etapa, para discutir en serio los problemas y cómo salimos, sin caer en la diagonal facil de las recetas superficiales”, Plantearon.
Los macristas ratificaron que el ex presidente en principio no tomará partido. “Está haciendo malabares”, comenta uno de los líderes de confianza sobrio y el puesto en las entrevistas. También estaban presentes algunos “neutrales”, como se define el propio Germán Garavano. Al llegar, Macri saludó a otros ex ministros como Nicolás Dujovne y Francisco Cabrera.
Entre la mayoría de dirigentes del PRO, también participan los radicales Alfredo Cornejo, Ernesto Sanz, Carolina Losada, Luis Naidenoff, los liberales Ricardo López Murphy y José Luis Espert, y Miguel Pichetto, el «único peronista» según lo chicaneaban, más allá de otros macristas con ese origen.
La cena se organizó después de un tiempo, sin preocuparse de que solo provocara al día siguiente de la transmisión del video que causó un fuerte impacto tanto en Juntos por el Cambio como en el resto del arco político. Uno de los interrogantes que dejó el paso al costado electoral de Macri estará en la disputa interna del PRO por el candidato presidencial, entre Rodríguez Larreta y Bullrich, con Vidal también anotada desde atrás en esa carrera.
Más allá de las especulaciones sobre los efectos del anuncio, en términos de votos las miradas coincidieron en que no tendrán una incidencia decisiva. Según algunos alivios la mayor parte de los encuestados que se inclinaban por Macri preferirían a Bullrich, aunque en muchos casos las consultoras ya venian midiendo el escenario sin el ex presidente.
The confirm despeja una de las incertidumbres que potenciaba la tensión en Juntos por el Cambio, y tanto para el jefe de Gobierno porteño como para la titular del PRO se diluyó el riesgo de que su aspiración quedaran amenazadas en el caso de que Macri buscara su segundo tiempo.
Terminada esta posibilidad, la preocupación se desplazó hacia la actitud que tomará el ex presidente en la definición de la mesa electoral del PRO. Clean Su prioridad de manera apuntó a la Ciudad, con el respaldo a Jorge Macri y el propósito de que consolida como único candidato del partido y el hide hacia Martín Lousteau. Con el radical quedará por resolver el marco de la competencia en las PASO, si podrá ir con las boletas de los aspirantes a presidente del PRO o sólo los eventuales de la UCR.
Para el casillero nacional, en la intimidad Macri adelantó que será «ecuánime» y que eso no implicará «que sea imparcial». Se posicionará como el «garante del cambio», según sus directos más cercanos, y llegado el momento evaluará si se pronuncia de algún modo. «Si hay un directo de Juntos por el Cambio que representa mejor el momento, lo voy a decir», dijo este lunes a Clarín.
En la serie de entrevistas que arrancó este domingo marcó una diferencia con Rodríguez Larreta, por el discurso del jefe de Gobierno de terminar con la «grieta», uno de sus ejes de campaña con el que hizo foco en el lanzamiento de su candidatureura. “La grieta no existe. Hay ideas trastornadas y razonables. Punto”, contrapuso Macri.
En su equipo indicaron que seguirá con una agenda cargada -este martes recibirá a la mesa provincial del PRO de la provincia de Buenos Aires- y que irá a las provincias à respaldar a candidatos a gobernador de Juntos por el Cambio. “Quiero que la experiencia esté a disposición, pero que no sea un condicionante. Voy a estar focalizado en para qué volvemos al poder. Somos el cambio o no somos nada”, avisó sobre su nuevo rol.

