«Pretender analizar la relación con el trabajo a través del prisma de la edad o las generaciones es muy cuestionable»

«Pretender analizar la relación con el trabajo a través del prisma de la edad o las generaciones es muy cuestionable»

ILa idea de que “los jóvenes ya no quieren trabajar” o que “valoran menos el trabajo que sus mayores” se encuentra actualmente en auge. Si esta propuesta se une a los eternos estribillos sobre «los jóvenes de hoy» que nunca son lo que deberían, el cuestionamiento de la (des)valoración del trabajo plantea verdaderas preguntas frente a los jóvenes como frente a trabajo y empleo.

¿Quiénes son “los jóvenes” cuya relación con el trabajo pretendemos describir: 18-25 años, 15-30 años? ¿Las personas dejan de ser jóvenes a una edad determinada, cuando dejan su educación inicial, cuando dejan la casa de sus padres, que varía según la época y el país?

Además, hablar de “la” juventud conduce a esencializar este grupo social cuando no es homogéneo. La vida de los jóvenes difiere según sus orígenes y situaciones familiares, sus medios económicos, sus lugares y condiciones de vivienda, su currículo escolar, su capital cultural, sus redes de amistad y de vecindad.

Diferencias en niveles y estilos de vida

Estas diferencias sociales influyen en las formas de interpretar lo que vivimos y de representarnos en nuestro entorno social. Usan lo que nos parece importante, bueno y correcto en general, y en el trabajo en particular. Pretender analizar la relación con el trabajo a través del prisma de la edad o de las generaciones es, por tanto, muy discutible.

Si los miembros de una generación comparten algunos gustos (vestimenta, música, cocina, etc.), las diferencias de niveles y estilos de vida, las diferencias de socialización (en la familia o en la escuela, luego al inicio de la vida activa) importan mucho más que lo que les es común. Los interesados ​​incluyen la educación y las posiciones profesionales, que a su vez influyen en lo que todos saben y piensan sobre el trabajo y pueden esperar de él.

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En cuanto a sus mayores, la relación de los jóvenes con el trabajo es una integración social afectada por su lugar en la sociedad y por su curso de vida, una integración que varía con las diferencias sociales. La duración de los estudios y las titulaciones obtenidas -que sabemos están correlacionadas con el origen social- son los principales factores que condicionan el inicio de la vida laboral en términos de cualificación, trayectoria de inserción, exposición al paro y la precariedad, contratación, calidad de los puestos de trabajo, contenido del puesto, tipo de contrato y remuneración.

Los puestos ocupados y ansiados en el lugar de trabajo presentan las posibilidades de lograrlo o los riesgos de sufrirlo, y esto influye mucho en la visión de los jóvenes (y de los no tan jóvenes) sobre la importancia y valoración del trabajo.

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