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Un verano de novela

Un verano de novela

Para quienes leemos en todas partes (subtes, cafés, clases, aviones, esquinas y aleros, mientras guardamos que llegue una hora o cierta persona, autos quietos o en marcha, ascensores y halls de acceso, escaleras, bibliotecas, salas de espera, andenes , pasillos…), el verano es aliado y depara alegrías adicionales.

Muchas amistades surgen de las lecturas de verano, entre libros que se comparten o recomiendan para las vacaciones, sobre los que después conversás por horas. Así fue como Pablo y yo nos hicimos amigos.

Él era el hermano mayor de una clase y compañera tenía toodas las novelas d’Agatha Christie, la reina del crimen. Las había comprado una a una, en la serie española que Editorial Molino publicó desde los años 60 en Selecciones Biblioteca de Oro, y me prestó algunas para pasar el verano. Alucine.

Kenneth Branagh como Hércules Poirot en la reciente versión cinematográfica de «Muerte en el Nilo».

Desde los 10 años hasta el final de la primaria me metí en vena cuanto thriller me pasó Pablo y vu feliz tuteándome con Poirot y Miss Marple, detectives emblemáticos de Christie. Agatha y yo, nuestras inseparables amigas, también. Me mostró el lado B de lo visible, la riqueza literaria del secreto: además novelas supe de pasiones extremas, familias disfunciones, rencores asesinos, lealtades más allá de la muerte y apariencias sostenidas con cara de póquer. Había historias de Sherlock Holmes y del Padre Brown antes, pero las de Christie además viajaron: ¡podías amanecer en el Nilo!

Mi debilidad inoxidable por el suspenso se tramó en esas páginas, llevadas al cine, entre otros, por René Clair (diez negritos[1945)yBillyWilder(prueba de carga1957), además de las versiones de Kenneth Branagh, que estrenará este año Un fantasma en Venecia. Mucho tiempo después, la autobiografía de la autora inglesa, que aún recomiendo, me apasionó como sus ficciones.

Todavía consiste en librerías de viejo esas ediciones de bolsillos magneticos de las novelas de christie, con cubiertas de cartoné blanco, ilustrado a todo color por Tom Adams en un estilo hiperrealista y algo morbo que invita a entrar en una fiesta de homicidios desde el arte de tapa. Cada vez que encuentro una compro, como homenaje privado a aquel verano de infancia.

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