Un sicario y un señuelo
El editor Fernando Fagnani ubica su primera y elegante novela en una ciudad anónima latinoamericana. Como todo buen cuadro, toda buena novela crea el sistema de su espacialidad e impone (con él) una determinada experiencia del tiempo. Narrar y describir –lo decía el Lukács cancelado por el Academicismo burgués– son de hecho formas extremas de esa eventual modulación y dejan entrever une mediada matchencia con diferentes concepciones de la historia. Residencia permanentela primera novela del critico y editor fernando fagnaniPublicado recientemente por Emecé, trabaja –con elegancia y sobriedad– el terreno de su inscripción en un espacio narrativo inestable, a medio…
